diumenge, 1 de setembre de 2013

Transparencia III

Vuelvo a hablar de transparencia y esta vez para hacerlo sobre un caso práctico que he observado pero sin dar detalles del sitio, sólo expresaré mis opiniones.

Soy asiduo de un centro deportivo del cual, hace muy poco han renovado las infraestructuras para el pesar de la gente porque han instalado tornos en parte de las instalaciones, máquinas que lo único que hacen es entorpecer el día a día de los usuarios.

El descontento en el centro es general. Pero, en la revista que editan, aparece un artículo del director en el que dice que los clientes del centro están contentos con los cambios realizados. Puedo afirmar que el descontento en el centro es general, y que muchos ya se han apuntado a otros centros donde las condiciones son distintas.

Lo que vengo a decir es; qué se gana diciendo lo contrario a lo que realmente es? Por qué se deforma la realidad? Quizás es que la dirección lo ve de otra manera, en este caso, no palpa la realidad que se vive en el centro y provoca que los usuarios que sufren la nueva organización y lean el artículo se les quede cara de incrédulos y se rían porque saben que lo que se dice no es del todo cierto. 

Yo creo que la distorsión de un hecho dice poco de la imagen de la empresa y que justamente eso es lo que se debería evitar. Es decir, dar una imagen integradora, asumir pros y contras y explicarlo de la mejor forma posible. Eso sería una forma de transparencia loable, si expusieran las cosas tal y como son.

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